lunes, 13 de febrero de 2017

La radio que queremos

Desde mi blog celebro el Día Mundial de la Radio y me sumo a La radio que queremos, una iniciativa del colombiano Tito Ballesteros (blog Radios de América) y los maestros españoles Gorka Zumeta y Chusé Fernández, apoyados por los colegas de Laboratorio de Radio, a la que se han unido más de 100 profesionales, profesores y docentes de radio. Gracias a todos por la invitación.



"La Radio que queremos" es un proyecto difundido principalmente a través de las redes sociales (Twitter, Facebook, Linkedin) y consiste en la producción y emisión de breves 'píldoras' sonoras protagonizadas por nombres prestigiosos del mundo de la radio, en el que tratan de responder a la pregunta de cómo ven el futuro del medio en el actual contexto digital del siglo XXI, cuando la radio está cercana a cumplir su primer centenario de vida.



"La Radio que queremos" pretende alimentar un debate no sólo necesario, sino imprescindible para garantizar el progreso del medio. Pero no sólo provocar un debate que pretendemos sea lo más enriquecedor posible, sino también multiplicar su obligatoria presencia en la sociedad, su visibilidad, en un momento en que parece sufrir un deterioro de imagen, por parte de las generaciones más jóvenes que no ven en ella un medio atractivo para completar su dieta mediática.

martes, 17 de enero de 2017

The long and happy life of Buena Vista Social Club

By Rogelio Ramos Dominguez (OnCuba Magazine)

Why did Ibrahim Ferrer have to shine shoes if he had the potential to win Grammy Awards, Oscar nominations, and sell out theaters around the world? Let’s take a look at the scene. Slow motion: we see the audience, excited, applauding. A close-up of the musician. He is crying of happiness behind his eyeglasses, wearing an expensive suit. The same man that went from singing with Pacho Alonso and Benny More to being forgotten, and then, at the end of his life, remembered again. Was Ry Cooder his salvation?

”The book “How Cuba made the world dance,” by Cuban journalist Juan Carlos Roque, offers a few answers. The answer to the question above, for instance is “No.” That’s what Juan de Marcos Gonzalez, the former director of the Sierra Maestra band, and founder of Buena Vista Social Club along with Cooder, says: “Ry Cooder never sold more than 200,000 copies of an album in his life. I think he’s an excellent musician, but the success of Buena Vista Social Club was not determined by his participation.”

And there’s more. When asked if Ry Cooder was conveniently under the shadow cast by Gonzalez, he replied: “Not under my shadow, under the shadow of Cuban music and of the BVSC musicians.”

“I always like to mention the name of Juan de Marcos Gonzalez,” said Barbarito Torres. “He deserves our respect. Sometimes people forget that this project was his idea, and that it was him who “sold” it to Nick (Gold). It was then that Ry Cooder was brought in as a producer, because he was a renowned figure internationally, and had experience with ethnic music.”

These stories fill the pages of Roque’s book, which compiles testimonies published along more than ten years for radio series broadcast by Radio Netherlands. The interviews reveal interesting aspects of the lives of the musicians and the surprising moment when they were brought to the world’s attention, just when it seemed the doors had definitely closed for them.

The book “How Cuba made the world dance” pays tribute to these musicians. In the words of Mirian Nunez Mas, who wrote the prologue, “This project was a project that served to promote Cuba around the world. We didn’t planned for it, and yet it is a reflection of our deepest authenticity. These rhythms, this perfect harmony, these voices, belong to the undeniable ambassadors of a Cuba of yesteryears, but also of today’s Cuba and of the Cuba of the future.”

Read more: http://oncubamagazine.com/culture/the-long-and-happy-life-of-buena-vista-social-club/

sábado, 14 de enero de 2017

La larga vida feliz del Buena Vista Social Club

Por Rogelio Ramos Domínguez (TOMADO DE ONCUBA)

¿Por qué Ibrahim Ferrer limpiaba zapatos si tenía el potencial para premios Gramys, nominaciones al Oscar y teatros repletos en todo el mundo? Reconstruyamos la escena. En ralenti: se ve al público eufórico aplaudiendo. Primer plano del cantante cubano que llora la felicidad detrás de unos espejuelos, dentro de su costoso traje. El mismo hombre que pasara de cantar junto a Pacho Alonso o Beny Moré al olvido y luego, ya en sus finales, a llenar estadios. ¿Lo habrá salvado Ry Cooder?

El libro Cómo Cuba puso a bailar el mundo del periodista cubano Juan Carlos Roque ofrece algunas claves. En él Juan de Marcos González el ex director de Sierra Maestra y creador junto a Cooder del Buena Vista Social Club (BVSC), afirma que no. “Nunca Ry Cooder vendió más de 200 mil copias de ningún disco en su vida”, comenta. “Pienso que es un músico excelente, pero el éxito del Buena Vista Social Club no está determinado por su participación.”

Pero hay más. A la pregunta de si Ry Cooder procuró cobija bajo su sombra, responde: “Bajo mi sombra no, bajo la sombra de la música cubana y de los artistas que trabajaron en el proyecto de BVSC.”
Barbarito Torres aporta otro tanto: “Siempre menciono el nombre de Juan de Marcos González. Honor a quien honor merece. A la gente a veces se le olvida que fue él quien propuso este proyecto y se lo “vende” a Nick (Gold). Entonces, se propone a Ry Cooder como productor debido a que era una figura reconocida dentro de la música a nivel mundial y que había hecho discos étnicos”.

Estas verdades surgen una tras otra por las páginas del texto compilado por Juan Carlos Roque. El periodista reunió los testimonios durante más de diez años en una serie publicada en Radio Nederland. Son entrevistas en las que se puede reconocer la felicidad, la vida y la sorpresa de estos músicos que reaparecieron  ante el mundo cuando ya el tiempo les dejaba las últimas puertas.


De izquierda a derecha: Guajiro Miraval, Israel ‘Cachao’ Lopez, Barbarito Torrez, Juan de Marcos, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Omara Portuondo en México, en febrero de 2003. Foto: Jorge Uzon/AFP/Getty
El libro Cómo Cuba puso a bailar al mundo le hace honores porque como dice Mariam Nuñez Más, escritora y gestora cultural cubana en el prólogo  este “proyecto representa a Cuba por el mundo sin que los cubanos nos lo hayamos propuesto y, sin embargo, encarna nuestra más profunda autenticidad. Esos acordes, esa perfecta armonía, esas voces, pertenecen a embajadores irrefutables de la Cuba de antaño, de la Cuba actual y, gracias a ellos mismos, de la futura.”

¿Es el Buena Vista Social Club un disco extranjero de música cubana? ¿De dónde salieron todos estos añosos jóvenes que trataban de espantar la muerte con sones? ¿Cómo es que se convirtieron en el proyecto musical cubano de más impacto a nivel internacional? ¿Qué ha quedado del Buena Vista Social Club?
“Desde hace algún tiempo estaba por escribir este libro dedicado a los fundadores del Buena Vista Social Club, a quienes conocí entre 1999 y 2000. Tras el anuncio de la gira Adiós Tour con los conciertos de despedida comencé a compilar las entrevistas que les hice a todos los integrantes del proyecto inicial como parte de la serie radiofónica ‘El camino del éxito’, que produje para la desaparecida Radio Nederland, de Holanda. Luego las fui enriqueciendo y contextualizando como resultado de otros encuentros posteriores con algunos de los músicos.”

¿Qué cuenta el texto?
A 20 años de la aparición del Buena Vista Social Club, el libro se adentra en la dimensión de un fenómeno musical inesperado y recrea la vida y obra de sus fundadores.Y para lograr eso, respondo a varias preguntas: ¿Cuánto de genio musical y cuánto de azar hubo en la conformación del fenómeno musical más internacional y exitoso proveniente de Cuba? ¿Existió una estrategia previamente trazada para llevar el proyecto original Buena Vista social Club hasta lo que es hoy? ¿Veinte años después de su origen, la leyenda musical del Buena Vista encontrará herederos que perpetúen el goce del son y los boleros en escenarios internacionales? ¿Por qué un proyecto musical tan legítimamente cubano pasó casi desapercibido en el país que lo engendró? ¿Cómo pudo esa eventualidad hacer que “El cuarto de Tula” retumbara en las paredes de la Casa Blanca? ¿Buscado o fortuito, estamos ante un suceso irrepetible?



¿Personalmente, cómo recibió Juan Carlos Roque a estos músicos?
Constaté mucha humildad en mis encuentros con los talentosos músicos del Buena Vista Social Club. No se me borra de la mente aquella frase de Ibrahim Ferrer: “Yo no sé hablar de mí”. Me parece estar frente a Compay tomándome aquel buchito de café y disfrutando de esa sonrisa que siempre lo acompañó y tarareando su Chan Chan. Recuerdo la ternura de Rubén González sentado frente al piano tocando para mí sus más famosos temas. A Omara diciéndome que lo que le queda por vivir será en sonrisas. En fin, todos dejaron en mí su impronta, su capacidad para asimilar la fama y no perder lo auténtico como artistas que se deben a su público.

La intimidad que logré con todos ellos me permitió dar forma a lo inasible, al desbrozar las razones por las que, un proyecto musical tan legítimamente cubano, inicialmente pasó casi desapercibido en el país que lo engendró.

Serie Transmedia 'América Entretejida'

Ariguanabo: La radio donde me inicié


Ariguanabo, la emisora donde inicié mi cabalgata en el arte de hacer radio, en San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba, cumplió este 8 de octubre 41 años.

El colectivo actual es digno heredero de quienes el 8 de octubre de 1971 iniciaron el camino del
éter sonoro de Radio Ariguanabo, cuya identificación en los 920 kilociclos de la Amplitud Modulada era la melodía 'Niña Carita de Ángel de Juan Almeida, interpretada como instrumental por la Orquesta del ICRT. Leer más...